Entre sonrisas, servicio y cariño: “Doña Panchita” se despide tras 11 años de entrega en Trabajo Social del Centro Penitenciario de Aguaruto

* A sus 73 años, Francisca Ramírez Inzunza concluye una etapa de 11 años de servicio en el Centro Penitenciario de Aguaruto, dejando huella por su calidez humana, empatía y vocación de ayuda hacia los demás.

 

Culiacán, Sinaloa.- Después de 11 años de servicio en el área educativa de Trabajo Social del Centro Penitenciario de Aguaruto, Francisca Ramírez Inzunza, mejor conocida como “Doña Panchita”, se prepara para cerrar una etapa marcada por el esfuerzo, la empatía y el cariño hacia las personas privadas de la libertad.

Con 73 años de edad y una vida dedicada al servicio, Doña Panchita recuerda con emoción cada uno de los momentos vividos dentro del centro penitenciario, lugar al que diariamente acudía tras recorrer un largo trayecto desde el campo pesquero Las Aguamitas, en el municipio de Navolato. A pesar del cansancio, las caídas y los problemas de salud que enfrentó en los últimos años, nunca perdió la disposición de ayudar a quienes más lo necesitaban.

“Yo me voy con una satisfacción muy grande”, expresó al recordar cómo, durante más de una década, apoyó a internos y a sus familias con trámites, orientación y palabras de aliento. Su cercanía y calidad humana hicieron que muchos la consideraran una figura maternal dentro del penal.

Madre de cinco hijas, abuela de 15 nietos y bisabuela de cinco pequeños, Doña Panchita asegura sentirse orgullosa de la familia que formó y de la vida que construyó a base de esfuerzo y trabajo. Aunque admite que le entristece dejar el lugar donde forjó grandes amistades y acumuló innumerables recuerdos, también mira con esperanza esta nueva etapa de su vida.

“Gracias a Diosito me quieren mucho. Donde me mandaban, ahí iba”, recordó con una sonrisa Doña Panchita, quien durante su trayectoria colaboró en distintas áreas, entre ellas el Módulo Tres, donde opera el programa “Tú Puedes” de rehabilitación para las adicciones, así como en el área de credencialización, ganándose el cariño de compañeros, directivos e internos por su disposición y trato humano. Aunque hoy se despide de esta etapa, asegura que aún tiene deseos de mantenerse activa y continuar trabajando.

Hoy, Francisca Ramírez Inzunza se despide dejando una huella imborrable entre quienes tuvieron la oportunidad de conocerla: la de una mujer perseverante, trabajadora y siempre dispuesta a tender la mano a quien más lo necesitara.

Ahome

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