Fallece Doña Licha, la mujer que endulzó generaciones con sus raspados

 

Desde 1981, los raspados de “Doña Licha” se convirtieron en una parada obligatoria para chicos y grandes, locales y visitantes.

 

Los Mochis, Sinaloa.– El inconfundible sabor de los raspados «Doña Licha» es parte del alma de Los Mochis. Este lunes, la ciudad despertó con una noticia que llenó de nostalgia y gratitud a cientos de familias: falleció a los 92 años Hildeliza López Galaviz, fundadora de uno de los negocios más entrañables y emblemáticos del municipio.

Desde 1981, los raspados de “Doña Licha” se convirtieron en una parada obligatoria para chicos y grandes, locales y visitantes. Su puesto en la esquina de Juárez y Allende fue, por décadas, un refugio contra el calor y un rincón de dulces recuerdos. Bastaba con ver la fila para entender la devoción: más de 30 sabores, todos con un toque casero y natural, pero ninguno tan querido como el tradicional de naranjita.

Junto a su esposo, Francisco López Castro, con quien formó una familia de nueve hijos, Doña Licha inició su legado con esfuerzo, amabilidad y una receta única para endulzar el paladar y el corazón de sus clientes. Su forma de atender, siempre cálida y sonriente, fue parte del secreto del éxito.

Aunque en los últimos años permanecía en casa debido a problemas de salud, Doña Licha dejó el negocio en manos de sus hijos, quienes han replicado el modelo en diferentes puntos de la ciudad e incluso fuera de ella, manteniendo viva la esencia del sabor familiar que tantos reconocen.

Los raspados de Doña Licha son más que un producto: son una tradición que cruzó generaciones y fronteras. Gente de otras partes del país —e incluso del extranjero— llegaba movida por la curiosidad y volvía conquistada por el sabor.

Este lunes, los raspados “Doña Licha” no abrieron sus puertas. Un gran crespón negro cuelga en el acceso del legendario local, recordando a la mujer cuya herencia no se mide en cifras, sino en memorias compartidas, tardes frescas y sabores que perdurarán por siempre.

Hoy Los Mochis despide a una mujer ejemplar, pionera del comercio local y símbolo de tenacidad. Su legado continuará cada vez que alguien pida su sabor favorito y recuerde que, en esta ciudad, también se construyen historias con hielo, jarabe y mucho corazón.

 

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